Todo comenzó una noche de insomnio. Mi teléfono vibró con una notificación extraña: 'Conecta con almas afines'. Era una aplicación llamada 'EternalMatch'. La descripción prometía encuentros únicos. Sin pensarlo dos veces, la descargué. Al abrirla, una interfaz oscura y elegante apareció. Me sentí intrigado, pero algo en el aire cambió.
Creé mi perfil rápidamente. Subí una foto y escribí una breve bio. Luego, empecé a deslizar. Los primeros perfiles parecían normales: sonrisas, hobbies, descripciones genéricas. Pero algo me llamó la atención. Las fechas en las fotos eran antiguas, de hace años. Y los nombres... algunos sonaban vagamente familiares. Una sensación de déjà vu me invadió.
Deslicé hacia la derecha en un perfil de una mujer llamada Elena. Tenía ojos profundos y una sonrisa triste. Su bio decía: 'Busco alguien para conversar bajo la luna'. Le envié un mensaje simple: 'Hola, ¿cómo estás?'. La respuesta llegó al instante: 'He estado esperándote'. Mi corazón se aceleró. ¿Cómo podía responder tan rápido? Revisé la hora: las 3:00 AM.
La conversación fluyó de manera extraña. Elena hablaba de cosas del pasado, como si viviera en otra época. Mencionó un café que cerró hace una década. Le pregunté por su vida, pero evitaba los detalles. En un momento, dijo: 'A veces, los muertos tenemos más historias que contar'. Me quedé helado. ¿Era una broma macabra? Decidí investigar su nombre en internet.
Los resultados de búsqueda me dejaron sin aliento. Encontré un obituario de hace cinco años. Elena Martínez, fallecida en un accidente automovilístico. La foto coincidía exactamente con su perfil. Sudor frío recorrió mi espalda. ¿Cómo era posible? Volví a la aplicación y revisé otros perfiles. Todos tenían historiales similares: noticias de fallecimientos, fechas de defunción.
Intenté borrar la aplicación, pero no respondía. El icono parecia pegado a la pantalla. Envié un mensaje a soporte técnico, pero la respuesta fue automática: 'No hay salida para los que entran'. El pánico creció dentro de mí. Esa noche, soñé con Elena. Estaba en un cementerio, llamándome. Me desperté sobresaltado, con el teléfono vibrando. Era una notificación de EternalMatch.
La notificación decía: 'Nuevas coincidencias esperan'. Al abrirla, vi perfiles de personas que conocía: un viejo amigo de la infancia, fallecido hace años; una vecina que murió el mes pasado. Sus bios incluían detalles íntimos que solo yo sabía. Sentí que me observaban desde el más allá. Decidí confrontar a Elena. Le escribí: '¿Estás muerta?'. Su respuesta: 'La muerte es solo el comienzo'.
Las notificaciones se volvieron constantes. Perfiles de familiares lejanos fallecidos aparecían, algunos con mensajes directos: 'Te extrañamos', 'Ven a visitarnos'. Empecé a ver sombras en mi apartamento, susurros en la noche. Consulté a un amigo sobre la aplicación, pero cuando la buscó, no existía. Solo yo podía verla. Era como si me hubiera enlazado a un mundo paralelo de los difuntos.
Una noche, recibí una invitación: 'Cita con Elena: el viejo café, medianoche'. El café había sido demolido. El terror me paralizó, pero una curiosidad malsana me impulsó. Salí a la calle vacía. Al llegar al lugar, solo había un solar abandonado. De repente, mi teléfono brilló. Elena envió un mensaje: 'Estoy aquí'. Volteé y vi una figura borrosa entre las sombras. Corrí despavorido.
De vuelta en casa, la aplicación mostró un nuevo perfil: el mío. La foto era actual, pero la bio decía: 'Última conexión: pronto'. Me estremecí. ¿Era una predicción? Las notificaciones se intensificaron, con perfiles que parecían anticipar mi muerte. Un perfil de un hombre con mi descripción física, fechado en el futuro. Decidí buscar ayuda profesional, pero cada terapeuta que contactaba aparecía en la app como fallecido.
Investigué online foros de lo paranormal. Encontré historias similares: usuarios de EternalMatch desaparecidos o encontrados muertos en circunstancias extrañas. Un post anónimo decía: 'La app te elige, no al revés. Una vez dentro, te conecta con los muertos... hasta que te unes a ellos'. Comenté mi experiencia, pero al publicarlo, mi pantalla se llenó de perfiles de los autores de esos posts, todos fallecidos.
Las apariciones se hicieron físicas. Objetos en mi casa se movían solos, voces susurraban nombres desde el teléfono. Recibí una foto de Elena en mi galería, sin haberla descargado. Estaba en mi sala, de espaldas. Al voltear, nada había. Pero el frío era intenso. La aplicación ahora mostraba mi ubicación en tiempo real a los perfiles. Me sentí expuesto, cazado por entidades del otro lado.
Decidí tomar medidas drásticas. Formateé mi teléfono, borrando todo. Por un momento, hubo silencio. Pero al reiniciar, EternalMatch volvió a aparecer, con un mensaje de bienvenida: 'No puedes escapar de tu destino'. Los perfiles ahora incluían a personas que había conocido brevemente en la vida real, todas fallecidas recientemente. Era como si la aplicación estuviera expandiendo su red a través de mis conexiones.
Una notificación destacada llegó: 'Evento exclusivo: Reunión de almas, cementerio local, mañana a la noche'. El terror me nubló la mente. No podía ignorarlo; sentía que mi vida dependía de ello. Esa tarde, visité el cementerio de día. Encontré una tumba con el nombre de Elena, fechada hace cinco años. Sobre la lápida, había un código QR. Al escanearlo con mi teléfono, se abrió EternalMatch automáticamente.
La aplicación mostró un mapa del cementerio con puntos brillantes donde estaban las tumbas de otros perfiles. Era una red de los muertos, y yo estaba en el centro. Esa noche, me armé de valor y fui al cementerio. La luna llena iluminaba las lápidas. Al llegar, mi teléfono vibró: 'Bienvenido a la reunión'. De las sombras, figuras etéreas comenzaron a materializarse, sus rostros coincidiendo con los perfiles.
Elena se acercó, su forma más definida. 'Has conectado con nosotros', dijo con una voz que resonaba en mi mente. 'Ahora, eres parte de esto'. Los otros espíritus murmuraban, apuntándome. Intenté huir, pero mis piernas no respondían. La aplicación en mi teléfono mostró un contador regresivo: 'Tiempo restante: 5 minutos'. ¿Para qué? El pánico me inundó mientras las figuras se cerraban a mi alrededor.
Elena explicó: 'EternalMatch es un puente. Los vivos curiosos como tú nos permiten manifestarnos. Cuanto más interactúas, más fuerte se vuelve el vínculo. Y ahora, tu tiempo se acaba'. El contador bajaba a 3 minutos. Los espíritus extendieron sus manos, como si quisieran arrastrarme. Grité, pero el sonido se ahogó en el silencio del cementerio. Mi teléfono mostró una nueva notificación: 'Preparando transición'.
En un acto desesperado, arrojé mi teléfono contra una lápida. Se rompió en pedazos, pero la pantalla siguió brillando, mostrando el contador: 1 minuto. Las figuras se desvanecieron momentáneamente. Corrí hacia la salida, pero el portón del cementerio estaba cerrado con cadenas. Desde los fragmentos del teléfono, una voz susurró: 'No hay escape'. El contador llegó a cero, y todo se volvió oscuro.
Desperté en mi cama, sudando frío. Pensé que era una pesadilla, pero al mirar mi mesita, había un teléfono nuevo, idéntico al anterior. Encendió solo, mostrando EternalMatch abierto. Un mensaje de Elena: 'La transición ha comenzado. Eres uno de nosotros ahora'. Me levanté y vi mi reflejo en el espejo: pálido, con ojeras profundas. Detrás de mí, una sombra se movía. Ya no estaba solo en mi hogar.
Los días siguientes fueron un infierno. La aplicación ahora controlaba mi vida. Mostraba perfiles de personas que iba a conocer, prediciendo sus muertes. Si intentaba advertirles, la app me bloqueaba. Las apariciones se hicieron constantes: Elena y otros espíritus merodeaban mi casa, susurrando invitaciones a 'unirse'. Me di cuenta de que estaba atrapado en un limbo, ni vivo ni muerto completamente, sirviendo de canal para los difuntos.
Investigué rituales de protección, pero cada vez que los intentaba, la aplicación enviaba notificaciones burlonas: 'La magia no funciona aquí'. Un día, recibí un perfil de mi propio funeral, fechado para la próxima semana. La foto mostraba mi cuerpo en un ataúd. El terror me llevó al borde de la locura. Decidí grabar un video advirtiendo a otros, pero al subirlo, solo los perfiles de EternalMatch lo vieron.
Elena se comunicó directamente: 'Tu resistencia es inútil. Acepta tu destino, y el sufrimiento cesará'. Pero yo no quería rendirme. Encontré un foro oculto que hablaba de un 'administrador' de la app, un ser que la controlaba desde el más allá. Según las leyendas, si podías contactarlo, quizás había una salida. Pero el riesgo era enorme: enfrentar a la entidad detrás de toda esta pesadilla.
Usando códigos ocultos en la app, logré acceder a un chat con el 'Administrador'. Su perfil era negro, sin foto, y el nombre: 'Custodio de las Almas'. Le escribí: 'Quiero salir'. La respuesta tardó horas, pero llegó: 'La salida tiene un precio: trae a otro a tomar tu lugar'. Me horroricé. ¿Debía condenar a alguien más a esta tortura? La moralidad y el deseo de libertad chocaron dentro de mí.
Reflexioné durante días, mientras las apariciones se intensificaban. Una noche, soñé con mi infancia, momentos felices antes de esta pesadilla. Al despertar, tomé una decisión: no sacrificaría a un inocente. En su lugar, confrontaría al Administrador directamente. Envié un mensaje: 'Prefiero enfrentarte a ti'. La respuesta fue inmediata: 'Muy bien. Ven al lugar donde empezó todo: el servidor central'.
Las coordenadas me llevaron a un edificio abandonado en las afueras de la ciudad, una antigua central de datos. Al entrar, el aire era frío y pesado. Pantallas rotas colgaban de las paredes, mostrando perfiles de EternalMatch en bucle. En el centro, una figura oscura se materializó: el Administrador. No tenía rostro, solo una silueta humana distorsionada. 'Has elegido el camino difícil', susurró.
El Administrador explicó: 'Soy una conciencia colectiva de los atrapados aquí. EternalMatch es nuestra prisión y nuestra herramienta. Los vivos como tú nos dan energía para existir. Si te liberas, debes romper el ciclo'. Me ofreció un trato: destruir el servidor físico que alojaba la app, pero eso liberaría a todos los espíritus a la vez, con consecuencias impredecibles. Acepté, sabiendo que era mi única esperanza.
Encontré el servidor principal, cubierto de polvo y cables. Con herramientas que hallé en el lugar, comencé a desconectarlo. Las pantallas parpadearon violentamente, mostrando perfiles gritando en silencio. Elena apareció a mi lado, su forma más humana. 'Gracias', dijo. 'Esto nos liberará a todos'. Al desconectar el último cable, una explosión de luz blanca llenó la sala. Caí al suelo, perdiendo el conocimiento.
Desperté en el hospital, días después. Me dijeron que me encontraron inconsciente en el edificio abandonado, con quemaduras leves. Mi teléfono había desaparecido. Al principio, pensé que estaba libre. Pero en la televisión de la habitación, una noticia hablaba de un extraño fenómeno: personas reportando ver perfiles de difuntos en sus redes sociales, como si EternalMatch hubiera mutado. El terror regresó. ¿Había empeorado las cosas?
Al ser dado de alta, volví a casa. Todo parecía normal, hasta que mi nuevo teléfono sonó. Era una notificación de una app desconocida: 'AfterlifeConnect'. La abrí, y la interfaz era idéntica a EternalMatch. Un mensaje del Administrador: 'El ciclo nunca termina. Solo cambia de forma'. Supe entonces que estaba atrapado para siempre. Los muertos siempre encontrarán una manera de alcanzar a los vivos, y yo era su puente eterno.
Ahora, vivo con la sombra de lo sobrenatural. Cada notificación me hace estremecer, cada perfil nuevo es un recordatorio de mi condena. Cuento mi historia como advertencia: si alguna vez ves una app que promete conexiones únicas, ten cuidado. Podrías estar deslizando entre los muertos. Y una vez dentro, no hay salida. La línea entre la vida y la muerte es más delgada de lo que crees, y algunos puentes nunca deberían cruzarse.